Ya morí
Diego Valeriano (escritor)
Ya me escabié, ya fumé, ya sufrí, ya grité los goles antes que mi vecina, ya me desplomé en el suelo cuando el árbitro terminó el partido. Ya resucité. Ya escribí, ya deletée. Ya le pedí a la IA que arme el texto. Ya me di cuenta de que no entiende nada. Que nadie entiende nada de cómo vivimos el fútbol. Que yo ya no entiendo nada. Ya me armé el Fernet número mil, ya me quedé sin hielo, sin coca, sin vaso. Ya me desplomé en el sillón. Llamé, wasapeé, abracé, scrolleé. Lloré. Lloré con una emoción que no me explico, pero sé. Que no comprendo, pero entiendo. Que no es mía, que es entera. Ya salí a la calle. Ya compré dos birras más en el kiosco. Ya me encontré con gente. Ya saltamos, gritamos, compramos más birra. Ya prometimos cosas que no vamos a poder cumplir. No puede ser que me ponga así por un partido de fútbol, qué hermoso ponerme así por un partido de fútbol. Ya lloré, me abracé, me reí; me compré otra lata. Ya hice pogo, ya canté por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo. Ya alguien puso Ji Ji Ji en el auto. Ya cantamos que el Indio no se murió. No puede ser que nos pongamos así por un partido de fútbol, qué hermoso ponernos así por un partido de fútbol. Ya salté, ya sé que no soy inglés, pero por las dudas salto, pero por las dudas canto. Ya sé que esto que sentimos es único, pero repetible. Ya dije que ya está, que después de este partido ya está. Ya sé que es mentira, ya estoy cantando el domingo cueste lo que cueste. Ya meé atrás de un árbol, ya pasé de nuevo por el kiosco, ya llamé al transa. Ya estoy grande, pero estoy feliz como un guachín. Ya caí en la cuenta de que somos todos guachines. Ellos jugando, sufriendo, gozando, cantando. Nosotros sufriendo, gozando, cantando. Ya vi el gol del empate cuatro veces, ya grité las cuatro. Ya sabés que te amo, Enzo. Ya le juré amor eterno al mundo entero que me crucé en la calle. Ya dejé de temblar. Ya entendí que soy contemporáneo de la máquina más sublime de crear emociones, que es la Selección Nacional. Ya me voy a olvidar para volver a emocionarme como estoy ahora. Ya me tranquilicé, ya volví, ya prendí la tele, ya volví a gritar el segundo gol como si no lo hubiera gritado nunca. Ya le pedí perdón a Messi. No me tranquilizó nada. Ya entré a las redes, ya likée todo lo de Messi, lo de Cuti, lo de Licha, lo de cualquier compatriota de bien. Ya lo defendí de los madridistas, ya me reí de Cristiano. Ya hateé. Ya me desvelé. Ya envié, reenvié, recibí videos, memes, audios, llamados, nudes, links, insultos, saludos. Ya no doy más. Ya fue todo. Ya sé que así quiero morir. Ya sé que es solo un partido de fútbol. Ya sé que no hay nada más importante que un partido de fútbol. Ya morí.
Imagen: El dia