Apuntes para la crítica del uso de la I.A. en el proceso de enseñanza aprendizaje

Por DAMIAN MELCER (Director del nivel secundario en el colegio Colinas Verdes de Lomas de Zamora; lic. y prof. en Sociología –UBA-; integra la cátedra Didáctica de la Comunicación, del Profesorado en Cs. de la Comunicación de la UBA)

El debate sobre la aplicación de la inteligencia artificial o determinadas herramientas desarrolladas por las nuevas tecnologías implica la presencia de distintas fuerzas en tensión. La inteligencia artificial hace su presencia en la escena como lo infalible, una inteligencia superpoderosa que se genera así misma por los estímulos que recibe de la humanidad. Es posible está consideración porque  «dentro del GPT lo inefable no es evocable»[1], el dispositivo (la inteligencia artificial) es el objeto con  conocimiento, es el medio con contenido; estos dispositivos emergen como aquello que no es errado, lo no fallido. Todo lo evocable está dentro de la I.A. Propensión a la ilusión de que es posible la totalidad, la «perfección», el saber y el conocimiento que todo lo envuelve. 

De este modo el saber, el contenido o el conocimiento se aloja en el algoritmo. Se desenvuelve así una tensión entre las tecnologías y la educación. La unidad, el algoritmo, pasa a representar el lugar/espacio del saber y ese saber es lo narrable. La fetichización del algoritmo, que todo lo contendría, tensiona la experiencia del aprendizaje porque ocultaría que la comprensión humana es expresión de procesos de producción creativa ante los dilemas de la vida, que avanza por el error. 

El riesgo de desprender la comprensión de los propios procesos de vida, deja lo inefable por fuera de lo educable. 

El recorrido de la concepción de que el saber se alojaría en algún lugar dimensionable es el recorrido propio de las tensiones entre la enseñanza y el aprendizaje. En un primer momento el saber estaba alojado en quien enseñaba, cuando Comenio enseñaba todo a todos y el saber se transmitía por la oralidad del individuo a los oyentes. El surgimiento de la imprenta y la difusión masiva de objetos de lectura motivaron a que el saber deje de alojarse, en apariencia, en un sujeto (el docente) pasando a encontrarse en el objeto (el libro, el manual, la afirmación conceptual), la docencia encarnaba el saber del texto difundido al que todos accedían, pero solo la docencia comprendía. El nuevo salto estaría dándose, entonces, en que el saber se alojaría en dispositivos autogenerativos de inteligencia, información y conocimiento. El recorrido histórico del saber pasó de la persona, al libro, luego a la televisión (como señalara McLuhan en el aula sin muros -1968-) para llegar al algoritmo. Este proceso dinámico tiene la cualidad de incrementar la abstracción de las relaciones vinculares, con la paradójica expresión de borramiento de los sujetos de la relación de la enseñanza y del aprendizaje.

Lo inefable, aquello no evocable, queda del lado de la función docente. Ese inexplicable, esa función  de fallar se aloja en el cuerpo docente (singular/plural), porque el chat dice tal cosa, el tutorial dice  tal cosa y «la máquina no puede ser estúpida»; la máquina sabe. La docencia dejaría así de encarnar  el saber, dejaría de ser personificación del conocimiento (contenido), ahora el saber sería “objetivo”;  un saber puro. 

Fuerzas en tensión

Las propuestas de usos de las nuevas tecnologías brindan esbozos, dejan en el lienzo de la vida social, pinceladas que expresan las tensiones que se construyen entre el despliegue de las fuerzas de la educación, por un lado y la fuerza de los dispositivos y las tecnologías, por el otro.  El ministerio de educación de CABA impulsa un plan de reforma educativa denominado “Buenos Aires Aprende” que pretende modificar la organización curricular, escolar, docente y de trayectorias en el nivel secundario. Es en este marco que la ministra de educación, Mercedes Miguel, afirmó que  «no hay valor en que un profe dé una clase…eso es transferencia de contenido y, para la generación  que hoy está en las escuelas, la transferencia de contenido se la da el celular de una manera más  efectiva”[2]. Según la ministra ya no es viable una “secundaria compartimentada por asignaturas, con docentes que entran y salen, con profesores que no pueden trabajar juntos y con estudiantes que tienen muchas horas libres” (ídem). Según ella, “la escuela secundaria tiene un valor muy importante, y los chicos lo reconocen, y es el valor de la amistad y de la vinculación» (ídem). Desde esta perspectiva, la tensión busca resolverse al considerar al celular como el medio por el cual se despliega la función educativa, el dispositivo aparece así como el objeto cuya funcionalidad lo convierte en el sujeto del proceso de enseñanza por ser quien transfiere la enseñanza. El contenido estaría en el celular y el ámbito educativo valdría por su capacidad de promover vínculos afectivos.

En la provincia de Buenos Aires, por su parte, se ha iniciado una reforma educativa que promueve la actualización del régimen académico con la intención de proceder a la reorganización de las formas  y los modos de ser y estar en los establecimientos educativos. La propuesta abre la posibilidad para  que en un mismo momento y espacio áulico el docente deba desplegar 4 tareas diversas ante un único  grupo. La tarea de organizar la materia de modo tal que permita profundizar saberes con las/los  estudiantes que estén logrando avanzar en sus aprendizajes; una segunda tarea por la cual deberá  promover la intensificación de la enseñanza y el estudio con aquellos estudiantes que no hayan logrado alcanzar los aprendizajes de dicho año en curso; una tercera mediante la cual impartirá  actividades para las/los estudiantes con materias pendientes de aprobación y acreditación de años  anteriores y se sumará, como cuarta tarea aquella que requiera el estudiante que esté en condición de  recursar dicha materia.

Según el nuevo régimen académico “cada docente planificará y explicitará propuestas de trabajo  complementarias para que las/os estudiantes interesadas/os en determinada temática amplíen sus  conocimientos sobre lo abordado en clase”[3]; es decir que en la planificación la docencia deberá  contemplar la posibilidad y los recursos para aquellos estudiantes interesados puedan ampliar sus  conocimientos. Las tecnologías, los tutoriales, los formatos de trabajos prácticos preestablecidos  estarán a la orden del día para garantizar el funcionamiento y el cumplimiento del deber de educar y  de ofrecer propuestas complementarias. La tecnología, así aplicada, se fortalece para automatizar la  tarea docente con el riesgo de promover la tendencia al desacoplamiento entre la cognición humana  y el uso de los algoritmos; desplegándose una de las tensiones entre las nuevas tecnologías y la  educación.

Tecnificación, funcionalidad y narrativas de los sentidos educativos

Como si existiese un consenso global se establecen narrativas expresando que vivimos en un mundo dinámico, global y cambiante; un mundo que ha simplificado múltiples tareas (e incluso las creativas)  y entonces no es requisito de la enseñanza brindar contenidos o disciplinas, asignaturas porque  estaríamos en momentos de cambios flexibles, constantes e inciertos.

En estos marcos globales se realizan las reformas educativas mencionadas que encuentran  lineamientos supranacionales en la política de la UNESCO que en su último informe (2021)[4] plantea  la necesidad de intensificar los esfuerzos “en la creación de capacidades generales” expresando que  el contenido no debe “ser el elemento dominante” (p. 66), promoviendo, también, que los planes de  estudio sean “abiertos y comunes” y que sean capaces de “resistir las presiones que levantan fronteras  disciplinarias y de asignaturas como límites fijos o esenciales” (p. 67), por eso plantea el cambio en  “la organización de los planes de estudio y de la pedagogía” (p.87). El objetivo es que los diseños curriculares establezcan enfoques que vinculen “el ámbito cognitivo con las habilidades de resolución  de problemas, la innovación y la creatividad” incorporando “el desarrollo del aprendizaje social y emocional y el aprendizaje sobre uno mismo” (p. 68); ante toda esta modificación se propone “la  reformulación del trabajo de docente”, considerado como “una profesión colaborativa” que refuerza  “la dimensión polifacética de la educación para alumnos diversos” (p. 84). 

Las políticas internacionales ofrecen e impulsan lineamientos para las reformas educativas promoviendo la multitarea docente y una educación basada en el desarrollo de habilidades y del  aprendizaje emocional, afirmando que el contenido curricular no debe ser lo dominante. La enseñanza cobra así una función para el autoconocimiento, el establecimiento de vínculos y el reforzamiento de habilidades lábiles. Esta situación contextual y global que impulsó el discurso pedagógico de la trayectoria individualizada y la personalización de la educación, como ejes centrales de la pedagogía  supranacional, promueve un acuerdo generalizado en “acompañar”, en “reforzar” y en “valorar” las  trayectorias personales de cada estudiante. Una narrativa didáctica-pedagógica que estimula una educación general, abarcativa y común, que enseñe mediante proyectos o ejes y áreas, considerando  a las emociones como el centro de la experiencia de la enseñanza y del aprendizaje. Mirado desde el  mundo de la enseñanza, estamos ante la reorganización del proceso educativo para adaptarlo a las  exigencias del mercado que encuentra en las tecnologías de personalización un mecanismo para  modificar los ritmos de producción y de requerimiento en la formación de la fuerza de trabajo, debido  a que un amplio espectro del mercado laboral requiere menos calificación para su ejecución.

El crecimiento del desarrollo productivo impulsa la simplificación de una amplia diversidad de tareas  que empiezan a requerir de acciones simplificadas por las tecnologías (acciones intuitivas). En este  mismo proceso de crecimiento productivo se despliega una contradicción que resulta del desarrollo  de la maquinaria/tecnología/tecnificación (capital constante) que se incrementa a los fines de acelerar  los ritmos de producción generando una reducción en el requerimiento de mayor mano de obra o de  trabajadores (fuerza de trabajo). Incremento de la implementación de técnica que reduce puestos de  trabajo y que, también, simplifica los puestos que se promocionan genera entonces una sentido  educativo determinado por el cual deja de tener relevancia educar mediante asignaturas específicas. 

El rol docente en tiempos de I.A.

Se insta a que el proceso de enseñanza y aprendizaje se automatice, se diversifique, se singularice y  el docente garantice que eso suceda. Las nuevas tareas propuestas para el docente diversifican su rol  pero no lo fortalece, por el contrario lo descalifica porque lo desvincula del proceso de enseñanza y  aprendizaje porque ese proceso queda en la vinculación con el algoritmo. El desarrollo de las  tecnologías a gran escala generará un impacto social en la educación, porque transforma el rol del docente, intensifica su trabajo, y afecta su autoridad pedagógica. Al docente le queda dominar las  dinámicas grupales a los fines de consolidar un grupo de aprendizaje y vínculos de convivencia, para  que “el celular transfiera contenidos”. Segmentada su función, se ve afectada la capacidad de que el  docente se exprese como personificación del conocimiento humano, porque queda a merced de las  dinámicas de las tecnologías, se convierte en un apéndice de la maquinaria, de las redes y de los  recursos que allí subsisten.

La introducción de las nuevas tecnologías (incluida la I.A.) abren la perspectiva de que el docente  pierda el dominio de los procesos de enseñanza, del conocimiento que es capaz de promover y de la  disciplina que enseña. Una tensión entre la tecnología y la educación se dirime negativamente, toda  vez que la subjetividad docente, en esta dinámica, se subsume realmente a la lógica del algoritmo a  los fines de garantizar el funcionamiento de la educación como está planteada. El rol docente pasa así  a intervenir en las dinámicas grupales a los fines de consolidar un grupo de aprendizaje y vínculos de  convivencia. Un sistema educativo que contenga y que construya lazos y no que eduque y desarrolle  conocimientos técnico-científicos en los educandos sino que forme en las trayectorias individuales  (promoviendo indirectamente el individualismo hacia el camino del emprendedurismo). Un recorrido  que implica profundizar un sistema educativo que aboga por la distinción entre educación y  escolaridad, concibiendo como educación cualquier instancia de enseñanza y aprendizaje, pudiendo  realizarse en una fábrica, en una red social, centros comunitarios o en domicilios particulares  (homeschooling) y dejando el concepto de escolaridad, para la institución escuela. 

Una tensión entre la educación y la tecnificación que pone de relieve el despliegue del proceso de subsunción real del trabajo docente bajo el capital, porque la tecnificación se apropia de la  subjetividad del docente produciendo así una reorganización del proceso educativo que estará  orientado por las nuevas tecnologías. El docente pasa de ser el mediador en la transmisión del conocimiento científico y el pilar del proceso de producción de ese conocimiento, junto a los  estudiantes, a ser un mero apéndice de la tecnología. El proceso de valorización del trabajo, que significa el incremento de productividad a través de mayores ritmo de trabajo gracias a la  tecnificación y a un crecimiento de tareas más automatizadas y simplificadas, genera la subsunción  real de la educación en el capital. Se profundizan las condiciones de enajenación del docente, que contiene la potencialidad de provocar la disociación y la fractura de la condición humana en el proceso  educativo. Estamos asistiendo, entonces, a una alteración fundamental en la actividad educativa que  pasa de desarrollarse, fundamentalmente, por el factor subjetivo a quedar condicionada por la  autonomía del factor objetivo, lo que se denominó como “subsunción real”, que significa que los instrumentos de producción funcionan de manera autónoma. Reordenamiento en la actividad  educativa donde la subordinación del factor subjetivo se vuelve total al proceso de valorización. 

Desafíos frente a tensiones

Estimular una reflexión sobre los medios a través de los cuales la pedagogía y la didáctica pueden  ofrecer aprendizaje y enseñanza, requiere interpelar las condiciones sociales reales en donde se  desenvuelven las prácticas educativas y las nuevas tecnologías. La tensión entre la tecnología y la  educación, por el momento, se resuelve mediante la simplificación de las tareas requeridas, la  promoción de habilidades cognitivas menos específicas y más intuitivas que apuntan al desarrollo  socio-afectivo, estableciendo una distinción entre aprendizajes disciplinarios y desarrollo  socioemocional. Sin embargo, el desarrollo de la persona humana implica el crecimiento de sus capacidades cognitivas y de conocimiento entrelazadas con el aprendizaje de nuevas reacciones socio  emocionales y vinculares. 

Aprender a conocer es, también, el aprendizaje de nuevas reacciones ante los estímulos que nos interpelan. El afecto, las emociones y los modos de vinculación surgen al calor de la convivencia y  se convive mediante las acciones, los actos y las narrativas de esas instancias. La convivencia se realiza en acto, es el vínculo que emerge a lo largo del despliegue de una tarea para alcanzar un  objetivo que puede ser un contenido disciplinar, un objetivo de una asignatura, puede ser un  aprendizaje, puede ser un desafío problemático pero también puede ser la necesidad de promover un  mundo fraternal, un nuevo mundo. Porque el saber emerge del entrecruzamiento de lo singular con  lo universal, la docencia tiene el desafío de asumir todas las tareas que implica organizar el espacio  de enseñanza y aprendizaje, que no se reduce al ambiente áulico. 

[1] Benasayag, Pennisi, La inteligencia artificial no piensa, el cerebro tampoco, ed. Prometeo, 2024

[2] Entrevista a Mercedes Miguel, “La escuela compartimentada por asignaturas ya no funciona”, en Infobae  del 16/07/24, en: https://www.infobae.com/educacion/2024/07/16/mercedes-miguel-y-la-necesidad de-una-nueva-secundaria-la-escuela-compartimentada-por-asignaturas-ya-no-funciona/

[3] Actualización del Regimen Academico, prov. de Bs.As., 2024; Anexo 2, p. 32

[4] Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación.

Imagen: UNICEF Srikanth Kolari

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